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ENVÍOS TIC: HACIA EL GRAN DESPEGUE

El sector se ha fortalecido, entre otros factores, por el trabajo de actores públicos y privados que están convencidos del gran potencial que tiene y debe aprovechar el país.

El desarrollo de software, market place, y servicios en diversas áreas –en la nube y de escala global, de administración remota de redes y aplicaciones, de mesas de ayuda técnica en línea y con inteligencia artificial– son algunas de las oportunidades de exportación que se delinean para las empresas chilenas cuyo negocio está en las TICs.

Un segmento cuyos envíos al exterior han crecido impulsados por una diversificación de la matriz productiva de Chile hacia productos y servicios de mayor valor agregado, y también por el trabajo de actores públicos y privados que están convencidos del gran potencial que tiene y debe aprovechar el país, sobre todo cuando el planeta vive una nueva revolución digital.

Así, mientras que en 2007 este tipo de servicios tuvo exportaciones por US$ 53 millones, en 2016 la cifra superó los US$ 287 millones y en el primer semestre de este año el monto llegó a US$ 137,5 millones, con un alza de 7% comparado con igual período del ejercicio anterior, de acuerdo con información de la Direcon y ProChile, con datos del Servicio Nacional de Aduanas y el Servicio de Impuestos Internos. Y la cifra puede ser mucho mayor. Según el presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología (ACTI), Raúl Ciudad, los envíos de las empresas tecnológicas ascenderían, en promedio, a US$ 400 millones al año, representando sólo el 10% del total de servicios profesionales vendidos al exterior.

Las estrategias

Los esfuerzos por internacionalizar este tipo de servicios provienen de diversos organismos públicos y privados, como ACTI, los ministerios de Hacienda y Economía, Invest Chile, Sofofa, Fundación Kodea y la Asociación de Empresas Chilenas de Tecnología (Chiletec), entre otros, entidades que, de hecho, están convocando a mil empresas tecnológicas –principalmente pymes–, de las cuales un centenar se transformará en exportador permanente de servicios TIC, en un plazo de 12 meses. ProChile también ha sido un actor importante en que los servicios TIC made in Chile salgan al mundo, apoyando con talleres y coaching, junto con organizar visitas prospectivas a distintos mercados, buscando las contrapartes acordes.

En la misma línea viene trabajando hace 15 años Chiletec. Ahora, a través de su proyecto Marca Sectorial, busca impactar bajo el concepto de internacionalización as a service, robusteciendo la imagen y posicionamiento del país como plataforma de negocios tecnológicos en los mercados de la Alianza del Pacífico y EE.UU. Este mes se lanzó el proyecto en Nueva York, puesto que ese mercado tiene similitudes con Chile en la forma de hacer negocios, explica el coordinador de la Mesa de Internacionalización de Chiletec, Martin Lewit. En destinos como éste, donde la comercialización puede ser compleja, los modelos asociativos son un gran aliado, sobre todo cuando se trata de pymes que necesitan escalar sus productos globalmente. Ejemplo de ello es la reciente creación de la Asociación de Servicios para el E-Commerce (ASCE) cuyo objetivo es posicionar a Chile como un fabricante con reconocimiento mundial, sacando ventaja de las soluciones para comercio electrónico que son naturalmente globalizables.

La colaboración con grandes retailers/ e-commerce y la creación de servicios basados en investigación científica y de alta tecnología que compitan globalmente, son otras de las acciones para apalancar los esfuerzos de la industria exportadora TICs, remarca el director de la Asociación por una Mejor Industria TI (MITI), Mauricio Palma.

Sin embargo, aunque las TICs son uno de los sectores de mayor crecimiento en el país, representando cerca del 3,5% del PIB nacional, su dinamismo en la economía aún no se refleja en los envíos, ya que por la naturaleza intangible de los servicios hay muchos que no se registran ‘oficialmente’ como ‘exportaciones’ en Aduanas, grafica Alejandro Buvinic, director de ProChile.

Las que se atrevieron

En este escenario, algunas empresas han podido internacionalizar sus servicios. Como Platanus, que exporta una plataforma donde se transa bitcoins y que desarrolló cuando creó Surbtc, la compañía que hoy entrega este servicio en Chile, Colombia y Perú (2017). Los más de 30 mil clientes invierten, pagan por Internet y envían o reciben dinero hacia o desde el extranjero en criptomonedas, explica su CEO, Guillermo Torrealba. Otros ejemplos de empresas que han podido salir al mundo:

–Impresee. Su tecnología exportable a Colombia, Centro América y El Caribe por el Grupo Orand permite encontrar productos en tiendas móviles. El servicio, alojado en la nube, ya está implementado en comercios electrónicos y redes sociales y pronto la firma liberará la recomendación automática de productos a partir de la foto de un ambiente, adelanta su CEO, Mauricio Palma. De la mano del programa Catapulta de Corfo, la firma planea aterrizar en EE.UU. en 2018, con una estrategia que trabaja con la escuela de negocios UCLA-Anderson.

–Fidelizador. Hace eficientes los despachos de e-mail Marketing para empresas Business to consumer (B2C) y Business to business (B2B), mediante una plataforma segura y escalable para empresas chilenas y de Perú, Ecuador, México y Panamá.

–Continuum. Resuelve necesidades de diseño y tecnología aplicada a las áreas de innovación, transformación o marketing de grandes empresas y startups en crecimiento. Exporta servicios desde 2009, dice su socio, Leonardo Soto. Con su spin-off GetOnBoard, plataforma de búsqueda de empleo y reclutamiento de personal digital, están llegando a Argentina, Chile, Colombia, México, Perú y Puerto Rico.

–Acid Labs. Boutique de diseño y fabricación de softwares para el retail y servicios financieros. El ingreso a otros países ha llegado de la mano de su spin-off AIM Manager, que administra dos mil centros comerciales en Latinoamérica con un software as a service. Gert Findel, socio fundador y CEO, dice que ya están exportando a México y prevén hacerlo a Estados Unidos, Perú y Colombia en el corto plazo, con una meta consolidada de 100 clientes y US$ 4 millones en ventas promedio a fines de 2017.

Fuente: Diario Financiero