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Cuando
el Presidente Lagos lanzó la Agenda Digital
como una política de Estado, en el Palacio
de La Moneda, en marzo del 2004, culminó
el primer ciclo de la industria TIC en Chile.
En esa primera etapa pasó de ser una industria
marginal, entregando tecnologías novedosas
y poco conocidas, a posicionarse como un factor
fundamental para el desarrollo de Chile. Este
ciclo llenó la mitad del vaso, sentado
las bases de un potencial impensado hace tres
décadas.
En este año
que comienza el país enfrenta el desafío
de implantar en toda su extensión la Agenda
Digital, lo que nos permitiría comenzar
a llenar la otra mitad del vaso. Esta tarea la
compartimos con el resto del sector privado, el
sector público y la academia, con los que
hemos logrado una visión común y
un plan de trabajo consensuado.
El entorno económico
y nuestra propia situación como país
se presenta muy favorable para la creación
de nuevos proyectos, donde nuestro sector puede
entregar una oferta variada y competitiva que
los potencie como actores. El aparato estatal,
por su parte, continúa adoptando tecnologías
para mejorar su labor y su relación con
los ciudadanos, tal como lo indica el último
ranking de las Naciones Unidas que nos ubica en
el lugar 22 de 191 países. Este proceso
es un catalizador para la inclusión del
sector privado y principalmente la Pyme a la nueva
forma de hacer las cosas, lo que ya hemos visto
en ChileCompra, Factura Electrónica, Boleta
de Honorarios Electrónica, ventanilla empresa,
entre otros.
A pesar de ello,
los resultados del 2004 de la industria TIC se
mantuvieron sin aumentos relevantes en los volúmenes
de inversión. Esto contrasta fuertemente
con la situación de la mayor parte de los
sectores de la economía nacional, que lograron
crecimientos interesantes en comparación
con el año anterior. Además, la
inversión de Chile en Investigación
y Desarrollo continúa frenada, tanto en
forma global como dentro del sector TIC, lo que
fue ratificado en el último informe de
competitividad del Foro Económico Mundial,
que nos pone mala nota en ambos aspectos.
Nuestro trabajo
para este y los años venideros plantea
desafíos muy diferentes a los que ya hemos
enfrentado. Si no logramos llenar la segunda mitad
del vaso, dejaremos la tarea inconclusa, y la
promesa del desarrollo se quedará en sólo
un sueño. A través de las TICs podemos
y debemos aportar para lograr un Chile más
competitivo, más globalizado y más
solidario.
Los países
desarrollados lo tienen claro y las grandes empresas
de nuestro país ya están invirtiendo
fuertemente en TIC, para ser más productivos
y competir de mejor manera en los mercados internacionales.
Ese ejemplo debe ser seguido por el resto de las
empresas chilenas, y a ellas debemos llegar con
ofertas de mayor productividad y nuevas soluciones
específicas para cada segmento de negocios.
Como industria
TIC debemos apostar a competir afuera. Con nuestra
experiencia y soluciones ya entregamos una nueva
visión a problemas comunes, tanto a los
estados como las empresas de América Latina.
A partir de ahora debemos explorar nuevos mercados
entre nuestros socios comerciales y ampliar nuestras
perspectivas. Estamos en un proceso de certificación
de la calidad de nuestros empresas, el que debemos
aprovechar como ventaja competitiva. Debemos ser
parte de la "selección chilena exportadora".
Finalmente, tenemos
que asumir la tarea solidaria con los chilenos
que aún no acceden a las oportunidades
de la sociedad del conocimiento. Ya somos parte
del Directorio de la Fundación Todo Chilenter,
y ese rol nos insta a ser más activos en
nuestro compromiso con el reciclaje de computadores,
y así apoyar la infoalfabetización
de más chilenos. Por otra parte nuestros
fondos de capacitación ya están
siendo utilizados para apoyar la alfabetización
digital a través de nuestra OTIC.
Si tenemos éxito,
lograremos llenar el vaso y dar acceso a todos
los chilenos a un nuevo nivel de desarrollo. Este
es nuestro desafío, y en base a él
estamos estructurando nuestro trabajo para este
año.
Alfredo
Piquer
Presidente de ACTI
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