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Tags:Industria
Públicado:01-02-2017

La industria tecnológica estadounidense da pasos concretos tras el veto a los inmigrantes


La industria tecnológica es de las pocas áreas empresariales de EE.UU. que alzaron la voz contra las medidas migratorias que impuso Donald Trump; entre ellas, una orden ejecutiva que prohíbe el ingreso por 90 días a ciudadanos de siete naciones de población mayoritariamente musulmana. Además de cerrar las fronteras a todos los refugiados del mundo por espacio de 120 días y a los procedentes de Siria por tiempo indefinido.

Google pasó del discurso a la acción. Ya habían rechazado la medida por el efecto que podría tener sobre sus empleados y familiares, pero ayer anunció la creación de un fondo que podría llegar a los US$ 4 millones y que irá en beneficio de cuatro instituciones defensoras de los derechos de los inmigrantes.

La empresa, además, se adelantó a la medida de Trump y solicitó a cien colaboradores procedentes de países musulmanes, y que estaban en ese momento en el extranjero, que volvieran de inmediato a EE.UU.

En tanto Viber, empresa de mensajería y telefonía por internet, ofreció ayer llamadas gratis desde Estados Unidos a teléfonos fijos de los países vetados. "Está mal como seres humanos discriminar uniformemente basándose en religión o nacionalidad", dijo en Twitter el presidente de la compañía, Hiroshi Mikitani.

Desde hace décadas, la industria tecnológica estadounidense se ha alimentado del talento especializado de inmigrantes. El mismo Steve Jobs es hijo de un inmigrante sirio. El cofundador de Oracle, Bob Miner, es hijo de inmigrantes iraníes. Y la tienda eBay es la creación de Pierre Omidyar, cuyos padres iraníes llegaron a EE.UU. desde Francia. El mismo Sergey Brin, cofundador de Google, nació en Rusia.

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, también declaró en contra de la medida migratoria: "Mis bisabuelos vinieron de Alemania, Austria y Polonia; los padres de Priscilla (su esposa) fueron refugiados de China y Vietnam. Estados Unidos es una nación de inmigrantes y debemos estar orgullosos".

Por su parte, Elon Musk, fundador de Tesla Motors, manifestó su preocupación en Twitter. "La prohibición general de entrada de ciudadanos de determinados países mayormente musulmanes no es el mejor camino para hacer frente a los desafíos del país. Muchas personas afectadas por esta política son grandes simpatizantes de Estados Unidos. Ellos nos han hecho bien y no mal, y no merecen ser rechazados".

Hasta ahora, un programa especial, conocido como H1-B, permite a las empresas contratar a profesionales altamente capacitados. Pero dentro de los planes de Trump también estaría modificar esta medida para apoyar la contratación de más personal estadounidense, en desmedro del extranjero.

Visión desde Chile

Raúl Ciudad, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información (ACTI), también criticó la medida. "No es adecuada, es cortoplazista y lo hace mirándose al ombligo. Está limitando a su país de contar con capital humano especializado muy necesario en esta industria".

Ciudad dice que el retiro de EE.UU. del Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico (TPP) tendría repercusiones en la industria tecnológica nacional. "Nuestra idea es impulsar la exportación de servicios tecnológicos desde 400 millones a US$ 4 mil millones. Por eso es negativo que el mercado de EE.UU. se cierre, ya que representa el 60% del mercado global de este tipo de servicios", aclara.