Empleos con fecha de caducidad en la era de la automatización

En Antofagasta ya hay autoservicios en supermercados, bencineras y tiendas comerciales. Hay rubros en que el 61% de empleos podrían perderse o ser reemplazados por máquinas. La OCDE ya advirtió que Chile está mal preparado.

Soledad Alba, es cajera full-time de Jumbo hace cinco años y hoy mira con preocupación cómo su empleo corre peligro a manos de la automatización. En el supermercado han implementado cajas de autoservicio, mecanismo que si bien a los dientes les gusta y les parece práctico, representa seis puestos de trabajo menos.

Muchos aún no se dan cuenta de lo que está sucediendo en el mercado laboral: la incorporación de la tecnología se ha presentado como una optimización de la vida, bajo la idea de que es una herramienta para realizar mejor el trabajo y facilitar diferentes tareas. Entre todos los beneficios y oportunidades asociados a su uso, se tiende a ignorar el potencial impacto en los tipos y la dotación de empleos actuales, los que a menos especialización, se vuelven más desechables.

Según un estudio de la consultora McKinsey sobre la automatización, empleo y productividad, se estima que 3,2 millones de empleos pueden ser automatizados en Chile, lo que representa el 49% del total del trabajo que se ofrecía en 2017. Es decir, alrededor de US$9 mil millones de ahorro para las empresas de retail y US$6 mil millones en la industria.

OCDE
Dos años después, el último reporte de la OCDE sobre la temática, muestra un escenario aún más desalentador, ya que anuncia que el 53% de los empleos en Chile podrían desaparecer o ser reemplazados por la automatización, de ellos un 22% enfrenta el riesgo de desaparecer para siempre.

Pero, ¿qué significa esto y de qué manera afecta a las personas? Las proyecciones hablan por sí mismas, muchos trabajos están comenzando a realizarse sin humanos, enmarcados en la búsqueda de la optimización y rentabilidad del negocio o empresa.

Lo que afecta directamente a la disponibilidad y calidad de los empleos.

Un tema preocupante, teniendo en consideración la situación actual del desempleo en Antofagasta, que alcanzó un 9,5% de desocupados durante el último trimestre del 2018. En resumen, alrededor de tres mil empleos menos en los últimos tres meses. Cifras que si bien no se asocian a aún la automatización directamente, sí podrían verse incrementadas en caso de que no se tomen las medidas necesarias.

EMPLEOS EN RIESGO
Cajeros de todo tipo, servicios de atención al cliente, administrativos y recepcionistas, son solo algunos de los empleos que están en peligro de extinción en la era de la automatización.

Aunque este proceso aún “está en pañales”, como menciona Antonio Sánchez, director de la Cámara de Comercio de Antofagasta, ya está dando indicios de su potencial impacto. “Antofagasta es una de las ciudades donde podemos decir que la automatización no es algo del futuro, es algo actual. La robotización viene de hace muchos años y se han reemplazado trabajos por ese motivo, principalmente en sectores de alto riesgo, donde es más peligroso trabajar (…) Eso está afectando a todos los rubros”, comentó Antonio Sánchez.

Proceso de automatización que genera cierta resistencia al cambio y adaptación, puesto que la tecnológica y optimización de recursos trae consigo una menor demanda de puesto laborales por parte de las empresas. Situación que ha generado incertidumbre.

En Antofagasta, los trabajadores del retail tienen opiniones divididas. Algunos creen la automatización trae herramientas que facilitan su trabajo, mientras que otros -en el caso de los supermercados- miran con temor cómo se incorporan cajas y balanzas (para el pan, las frutas y verduras) de autoservicio.

La cajera Soledad Alba comenta que “lo veo como un riesgo en mi carrera ya que después va ser todo automático y no van a necesitar cajeros, de hecho, ya en el retail solo están contratando gente de 20 horas. Soy full-time y por lo que veo seré una de las últimas generación de full, porque después acá van a contratar solo part-time, lo que nos complica, puesto que son mucho menores los sueldos, además eso quiere decir que en cualquier momento nos pueden despedir”.

En otras áreas comerciales, como las tiendas de retail, el proceso ha sido paulatino, se ha incorporado uno que otro computador o tablet para asesorar de mejor forma a los dientes, aunque lentamente se están reduciendo puntos de ventas; y se han destinado espacios para el retiro de compras online.

En consecuencia, “por necesidades de la empresa”, comentan algunos trabajadores, han reducido personal.

El director de la Cámara de Comercio, agrega que hay personar que buscan frenar este proceso, pero que es algo imposible, “lo que tienen que hacer ahora es incorporarse”.

Guillermo Pérez Muñoz, es vicepresidente de la Federación de Sindicatos de la tienda Paris, a nivel nacional, comenta que “la empresa por lo menos nos ha informado de todo lo que se venía sobre el tema de nuevas tecnologías. A los trabajadores se les está dando la posibilidad de mutar a este nuevo sistema, capacitarlos en las ventas en Internet, por lo que hasta ahora es un proceso que está bien”.

DESAFÍOS
Marco Zúñiga, director ejecutivo de Chiletec, comenta que “el desafío más importante que enfrenta Chile no es la incorporación de tecnologías, sino que generar las competencias necesarias en las personas para que puedan utilizarlas y reconversión laboral”.

Actualmente, tenemos “un 25%de déficit de profesionales al año en el área y las matrículas van a la baja”, agrega Raúl Ciudad, presidente de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnología de Información.

De hecho, el informe OCDE de 2018 sostiene que en comparación con otros países de la organización, Chile encara altos riesgos ante la transformación digital, y en cambio tiene una “performance” limitada en cuanto a oportunidades.

Por ejemplo, “pocos estudiantes en Chile tienen acceso a recursos digitales en la escuela”, explica el documento, ilustrando que aunque la tecnología está expandida en nuestro país, pero no se está sacando el máximo potencial de ésta.

Recuadro

53 por ciento de los empleos en Chile podrían ser automatizados. De estos, un 22% enfrenta un alto riesgo de desaparecer definitivamente, tal como lo hicieron los operadores telefónicos.

3,2 millones de empleos en Chile podrían ser reemplazados por sistemas automatizados en los próximos 20-40 años, según el estudio de la consultora McKinsey realizado en 2017.

16 mil personas serán capacitadas tecnológicamente en los próximos cuatro años, en el marco del programa público-privado titulado “Talento Digital”.

Fuente: El Mercurio de Antofagasta