“Las empresas en Chile invierten en tecnología, pero no en disrupción digital”

La ACTI acaba de crear la mesa de trabajo Industrias 4.0 para abordar inteligencia artificial, blockchain, robótica e IoT.

Asumió hace poco más de un mes la presidencia de la Asociación Chilena de Empresas de Tecnologías de la Información (ACTI), el principal eje su gestión, afirma, será ‘el impacto de la disrupción digital, más allá de la transformación de los procesos, pues cambia la forma en que se hacen los negocios y cómo se entrega valor y esto impacta a las empresas, al gobierno y a todo tipo de organizaciones y la relación con las personas, porque todo cambia’.

Para materializar este foco definió seis ejes de trabajo: infraestructura y conectividad; innovación y emprendimiento; Estado digital, capital humano avanzado, ciberseguridad e impacto y oportunidad de las nuevas tecnologías. La ACTI recientemente creó la mesa de trabajo de Transformación Digital e Industrias 4.0 que analizará las oportunidades y el impacto que generarán las tecnologías emergentes como inteligencia artificial, blockchain, robótica e Internet de las Cosas (IoT) en la economía.

-¿Las empresas en Chile están invirtiendo en tecnologías disruptivas?

-Invierten en tecnología, pero en lo que es la disrupción digital, no. Hay un sondeo de Accenture de 2017, que dice que dos de cada diez empresas chilenas están invirtiendo en tecnologías digitales como parte integral de su estrategia de negocio.

-¿Por qué no? ¿Están entendiendo la velocidad de cambio que impone la transformación digital?

-Algunas lo entienden, como la banca y el retail y están tomando medidas, pero hay otros sectores que no lo están entendiendo en su profundidad. Los sectores productivos más extractivos relacionados con recursos naturales aún no ven la amenaza de lo digital.

-Hay mineras que están incorporando automatización a sus procesos.

-Efectivamente, pero falta. Las empresas cuando ven amenazada su rentabilidad actúan. Y la minería, cuando se sintió amenazada, bajó costos y automatizaron una serie de cosas. Pero a medida que la rentabilidad mejora, porque sube el precio de los commodites, la tendencia es seguir igual. Falta una mirada de largo plazo, de ver hacia dónde va el mundo. Puede haber cambios disruptivos que los pueden dejar fuera del negocio. Como país no estuvimos en la revolución industrial, pero no hay ninguna razón para que no estemos en la digital, no requiere inversión de capital, pero sí inversión de capital humano. Es la clave.

-El sector TI tiene un déficit crónico de capital humano especializado. ¿Seguirá aumentando con la revolución tecnológica?

-La tendencia es que aumente y vamos a requerir expertos en análisis de datos, en ciberseguridad, IoT, inteligencia artificial y en modelos de transformación industrial. Hemos estado trabajando con la Sofofa, CCS y el Sence en torno a cómo realizamos programas de upgrade tecnológico a ingenieros o técnicos que están en otros temas, con programas que duren 300 o 600 horas. El segundo elemento es abordar la reconversión laboral, que no sólo afecta a los ingenieros o técnicos, sino a otros actores. Se requiere capacitar a personas en habilidades digitales. Por ejemplo, en la minería ya no se necesita un conductor de camión, sino un operador que esté en una sala dirigiendo de forma remota y el Consejo de Competencias Mineras y Fundación Chile están trabajando en ello.

-¿Y cómo está la transformación digital? ¿Avanza el Estado sin papeles?

– El grado de avance es variopinto, hay ministerios y agencias que están súper avanzadas y que son actores World Class como el SII, Chilecompra, el Registro Civil, la Tesoría General de la República, pero hay otros que están en grados medios de avance o rezagados.

Tenemos 430 municipalidades y más de 100 ministerios y servicios con oficinas en regiones. Una vez que se alcance la conectividad hay que llevar todos estos temas a lo digital. Las leyes están en discusión, por lo tanto es parte de lo que tenemos que avanzar. El proyecto de ley de transformación digital del Estado ojalá se apruebe a la brevedad porque necesitamos que se vaya normando.

-Lo quiero llevar a otro tema, a la protección de datos. ¿Cómo se compatibiliza la regulación –hoy en discusión en el Congreso- con las estrategias personalizadas de venta?

-Es un tema complejo, hay que compatibilizar las dos cosas. Poder hacer estudios y que los datos puedan ser usados para mejorar el servicio, y por otro lado, proteger la información de los ciudadanos. Para ciertos análisis habrá que pedir el consentimiento del ciudadano y para otros habrá que anonimizarlo, para estudios, por ejemplo. En un tema de importancia global que no está 100% definido.

-¿Hicieron observaciones al proyecto de ley?

-Sí, es importante que exista la ley. Hay temas relacionados con el consentimiento que se tienen que mejorar, determinar hasta dónde y para qué se otorga. Y luego, un tema que tiene que ver con los intermediarios del tratamiento de datos personales. La responsabilidad es del que tiene los datos, no del sistema que lo almacena.

-Junto con la protección de datos, otro flanco que abre el avance tecnológico es la ciberseguridad.

-La ciberseguridad es un gran desafío. Y para todos, no sólo para los bancos, imagínate un automóvil autónomo que alguien pueda hackear. Hoy todos los sistemas son controlados, mañana la domótica va a ser masiva, por lo tanto, estamos hablando de otra escala de impacto, la población completa. Hace dos años, un ciberdelincuente activó un código que afectó a todas las cámaras de seguridad de un centro importante, en un momento determinado, y todas las cámaras hicieron un denial of service, nadie pensó que podían atacar desde las cámaras. Hay que ser cuidadosos con los dispositivos. Por lo tanto, aumenta la necesidad de administrar y gestionar los riesgos, porque nunca vamos a estar exentos.

Fuente: Diario Financiero